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E-commerce

¿Está América Latina preparada para la conversión digital?

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El comercio electrónico se ha multiplicado tres veces las ventas en América Latina en los últimos seis años, según un informe realizado por International Data Corporation (IDC). Esto es igual a la generación de unos 40 mil millones de dólares. Asimismo, se espera que haya crecido un 24,5% este 2018.

El panorama a nivel regional es positivo pero lento. En tal sentido, México, Colombia, Chile y Perú registraron un índice de crecimiento del 27%; sin embargo, sólo se espera que el último de los tres supere el 30% al final de este año. Brasil logró 22,8% y Argentina un 20,4%.

En promedio, todos los días 3,4 mil millones de consumidores se conectan a Internet y pasan alrededor de seis horas y media en línea, según lo publica Nielsen. Eso es igual al 85% de la población global.  En América Latina, el número de usuarios en línea asciende a 440 millones; en ese sentido, el crecimiento del e-commerce en la región no es una sorpresa. Desde el año 2011 y hasta la actualidad, la facturación pasó de $30,000 a $106,000 MDD.

Digital, humano, presente

Hace poco Netflix estrenó una serie llamada Black Mirror, del creador Charlie Brooker, cuyo argumento está fundamentado en cómo la tecnología arropa y seguirá arropando nuestras vidas. Uno de sus capítulos titulado “Caída en picada”, que es el primero de la tercera temporada, hace referencia no sólo al estatus social siendo determinado por los ‘likes’ en una red social, sino además, al poder adquisitivo. Es decir, las personas tenían más dinero, mientras su popularidad virtual era mayor. Y además de eso, todas, absolutamente todas las compras se realizaban de manera electrónica. ¿Y qué tan lejos estamos de esa realidad?

El dinero es el motor del entorno digital

Para nadie es un secreto que el mundo es cada vez más 2.0. Mantenemos relaciones sociales activas gracias a esto. Lo que es igual a que podemos estar en contacto instantáneo con aquellos seres queridos que ni siquiera tenemos cerca, trabajamos a distancia, y compramos bienes y servicios en cualquier parte del mundo. ¿Malo? ¡Para nada!

Con los años se ha evidenciado que el entorno de Internet abarca mucho, y que su principal motor, como el de todo, es el dinero. En la actualidad, las redes sociales, por ejemplo, sirven también de plataforma para realizar transacciones de compra y venta; esto además del sin número de portales web destinados específicamente para ello, como Mercado Libre, Alibaba, AliExpress, y las distintas plataformas de e-commerce como Woocommerce, Shopify, Magento, entre otras, a las que cualquier persona tiene acceso.

Según un informe elaborado por Nielsen, la moda, los viajes y los libros/música, son las tres categorías principales que los consumidores compran en línea, con 61%, 59% y 49%, respectivamente. En América Latina, el 42% de los usuarios lo usa para comprar billetes aéreos o servicios relacionados con viajes.

De qué va la conversión digital

Cuando nos referimos a la conversión digital del comercio, hay varias vertientes positivas que considerar. A nivel transaccional podríamos estar hablando de una evolución sin precedentes en el mundo. Y América Latina está preparándose para afrontar ese desafío.

Según el informe de IDC, el comercio digital abarca a la “distribución, venta, compra, mercadeo y adquisición de productos o servicios, así como la distribución de información sobre los mismos, a través de Internet”.

Entre las mayores ventajas  de vender en línea está el ahorro en términos de instalación y operaciones. Es decir, tendrías la total potestad de decidir no alquilar un local comercial, por ejemplo. Facilidad al momento de la compra-venta, porque los pedidos de tus clientes pueden ingresar a la base de datos de forma directa. Esto, sin dejar de mencionar la posibilidad de alcanzar una audiencia global, aumentar tus posibilidades de ventas, ser capaz de recibir pagos de manera automática y online, y finalmente, mejorar tus ofertas usando datos e información elemental de los usuarios.

Por ese motivo, lo nuevo está siendo tan bien aceptado. Es rápido, cada vez más seguro e inmenso en sus posibilidades. Tener un negocio en línea es una posibilidad a la que nadie debería decirle que no.

¿Venta por Internet? ¡Adelante!

¿Aún te estás preguntando si es una buena idea? A ver, como te lo dijimos anteriormente, en Internet los datos son una mina de oro. Y aplica tanto a nivel de usuarios como de productos. A decir que un producto o servicio bien definido y trabajado a nivel de marketing, puede venderse solo. Y si no te lo crees, mira el ejemplo de la máquina de hacer dinero llamada Amazon. Tan sólo este 2018 100 millones de usuarios Prime gastaron unos 5000 millones de dólares en la plataforma.

Muchas empresas pueden empezar a incursionar en el mundo web con una tienda online piloto, pero la recomendación no es esa. Por el contrario, invertir en una plataforma que genere confianza y seguridad en potenciales clientes hará la diferencia. ¡Hazlo!, y verás que:

  • Reducirás gastos generales.
  • Podrás tener un horario extendido de operación 24 horas.
  • Tu negocio se volverá competitivo y a un alto nivel.

En la región, puede que la explicación a la lenta transformación esté en que aún existe cierto arraigo al pasado. Al afán de mantener locales físicos… simple costumbre, la llamada zona confort y los miedos a los cambios. Por otro lado, están las legislaciones, moviéndose muy lentamente en comparación con la innovación digital. Pero tarde o temprano pasará, y todos estaremos más que involucrados en la Era digital. Mientras tanto, el desarrollo de infraestructuras y herramientas digitales sigue avanzando.

Comprar en línea, una tendencia en crecimiento en América Latina

Un estudio sobre el índice de Evolución Digital para América Latina y el Caribe (DEI LAC), elaborado por The Fletcher School, de la Universidad Tufts, y Mastercard, estima que aunque la “evolución es evidente no asegura la digitalización en todos los niveles”.

Asimismo, el DEI LAC, asegura que el comercio electrónico en la región aumentó de un mercado de 126 millones de personas en 2016 a 156 millones en 2018, lo que en términos monetarios representa una ganancia de 80 mil millones de dólares en el mismo período.

Entre los factores claves para el crecimiento, destacan los clientes, cada vez más dispuestos al universo 2.0. Por ejemplo, en Brasil un 59% de los usuarios utilizan sus teléfonos móviles para realizar compras en línea. Además, en lo que respecta a EEUU, se espera que supere la marca del 50% para el 2021, según lo comenta Victoria Greene. Quiere decir esto, que la evolución no es sólo tangible, sino que además se realiza no a través de computadoras, pero a través de teléfonos móviles.

La capacidad de fidelizar con los clientes también es elemental. Cada vez son más las empresas que invierten mucho dinero en crear plataformas más seguras y amigables al usuario. Es decir, que:

  • Establezcan políticas de devolución y cambios.
  • Presten servicio al cliente directo durante la compra.
  • Aseguren la confiabilidad de la información del usuario.

El dinero generado a través del comercio digital es cada vez mayor, y esto significa que a nivel macro los Estados deben comenzar a replantear las formas en las que es percibido, adaptar sus sistemas legislativos y preparar a sus ciudadanos para un entorno no ya futurista, sino presente.

Gabriel Rovayo, PhD y presidente de EFQM- South America Pacific European Foundation For Quality Management, le dijo a MBA America Economía, que actualmente el rubro que más se ha visto beneficiado es el del turismo, ya que el 70% de sus ingresos provienen de una plataforma web.

Las Startups que han apostado por este modelo de negocios, lo han hecho buscando desarrollar, optimizar, expandir y flexibilizar, sus ventas. ¿Lo bueno? El mercado latinoamericano se está prestando de una manera ideal para ellas.

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