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Relación México y EEUU: Cómo el nuevo presidente mexicano afectará la renegociación del TLCAN y la relación entre los dos países

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La política de Estado no es necesariamente política de gobierno, y eso es, en principio, lo que muchas naciones (entendidas como ciudadanos y residentes de un país) dejan pasar por alto. En teoría, para eso está la diplomacia. Para negociar acuerdos internacionales que a largo plazo signifiquen progreso. Sin embargo, en la práctica muchas veces sucede lo contrario. Los gobiernos de izquierda, derecha, centro, entre otros extremos, suelen interferir en los tratados alcanzados por sus contrapartes; y así, vulnerar el deber ser estatal para convertirlo en una política gubernamental.

Antes de finalizar su mandato, de hecho, en una llegada casi de fotografía en carrera de los 100 metros planos, Enrique Peña Nieto, logró firmar el T-Mec o USMCA. Lo hizo luego de un año de negociaciones, y durante la cumbre del G-20 que se celebró en Argentina del 30 de noviembre al 01 de diciembre. Junto a él, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump y el Primer Ministro Canadiense, Justin Trudeau, estrecharon sus manos y aseguraron que acabarán con la incertidumbre comercial en la región norte de América. Con esta nueva propuesta, estos países sustituyen al Acuerdo de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN o NAFTA), que había estado en vigor desde el año 1994.  

El detalle está en que… En México, como en muchos otros países de América del Sur y el mundo, la política de Estado no es inmune a las ideologías de los partidos gobernantes. Por ese motivo, es importante hablar de cómo el nuevo presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, afrontará lo que está por venir en materia comercial, tanto con los Estados Unidos como con Canadá. Por ese motivo, hemos conversado con el Dr. Manuel Ángel Rodríguez Edeza de la Universidad Autónoma de Occidente, en Sinaloa, México. Economista, Maestro en Ciencia Política y Doctor en Ciencias Sociales, nos ayudará a entender mejor este contexto.

López Obrador y el libre mercado

“Estamos a favor del libre mercado”, dijo el nuevo presidente de México durante una rueda de prensa rutinaria. Eso sí, también lanzó una dura crítica contra lo que él llama el modelo económico neoliberal.

A ver, López Obrador es un líder con tendencias nacionalistas. Ha sido presidente del Partido de la Revolución Democrática y del Movimiento Regeneración Nacional (con el que ganó la presidencia), y que estuvo en coalición con, entre otros, el partido del trabajo. Algunos medios de comunicación lo han comparado con el ex presidente venezolano, Hugo Chávez. Y una de sus máximas, cita: “Voy a tener como amo al pueblo de México».

López Obrador y Donald Trump, ¿buenas relaciones diplomáticas? ¿y comerciales?

Semanas atrás, las expectativas sobre una primera crisis diplomática entre ambos líderes, era alta. Una caravana con unos siete mil migrantes, en su mayoría centroamericanos, se dirigía a la frontera de los Estados Unidos. Para nadie es un secreto que el trato que Donald Trump le ha dado a la inmigración, no es el más humano, y por tanto, ha sido severamente criticado. Pero más allá de eso, el discurso del líder Republicano contra México ha roto todo paradigma. La promesa de construcción de un muro fronterizo, innumerables deportaciones, malos tratos a menores de edad en la frontera, entre otros, provocaron una relación diplomática inestable durante el mandato de Enrique Peña Nieto.  

No obstante, el nuevo presidente mexicano ha dicho que las relaciones “son buenas”, según lo reportó el Washington Post. Dijo, además, que espera lograr junto a su homólogo, la creación de más y mejores puestos de trabajo para que la gente no tenga que emigrar.  «Estamos en comunicación constante, y la comunicación es buena», aseguró.

¿Está López Obrador intentando contener posibles efectos comerciales negativos?, digamos a nivel de inversionistas, confianza, entre otros… Es posible. Siendo un líder nacionalista, asumiendo el mandato del país tras la salida de Peña Nieto, de Centro Derecha, lo más lógico es que la primera estrategia sea contener.

Por otro lado, y esto es muy importante, Trump y López Obrador tienen un punto de encuentro: ambos son nacionalistas. Para el Dr. Rodríguez Edeza, en el caso de Trump, su elección, de algún modo, estuvo en buena parte fundamentada en la promesa “América para los americanos”; y con respecto a López Obrador, una de sus frases recurrentes es que “la mejor política exterior es la interior”.

Sin embargo, ¿logrará esto ayudarles en la toma de decisiones comerciales? El Dr. Rodríguez Edeza cree que esa tendencia al nacionalismo, “no significa que cerrarán las puertas, pero sí que habrá una actitud más cautelosa, protectora y cuidadosa”, a nivel internacional.

 

México como “enemigo” de los Estados Unidos

Se trata de una estrategia de campaña política. Ayudó a Trump a ganar votos de grupos xenófobos y nacionalistas; y perjudicó a Peña Nieto en su reelección. Pero la verdad es que a nivel comercial, no aplica. México necesita a Estados Unidos y viceversa.

El nuevo acuerdo comercial, se centrará en el papel que tanto Canadá como estos dos países, tendrán a nivel de globalización, tal y como lo señala el Dr. Rodríguez Edeza. Él cree que, López Obrador, apostará por la “regionalización económica, que incluya a Centro América, independientemente de los tratados, relacionada con el desarrollo económico de todos los países de la región”.

¿Qué quiere decir esto? a razón del Dr. Rodríguez Edeza, el nuevo presidente de México “sabe que independientemente de los nacionalismos, el mundo se mueve ahora globalmente en el plano económico, y no cerrará las puertas”. Esto podría fundarse en que “ninguno de los miembros del gabinete económico: el Secretario o Ministro de Economía, ni el de Hacienda o el Presidente del Banco Central, son necesariamente proteccionistas”.

¿Cuáles son los puntos fuertes del nuevo tratado? y, ¿los débiles?

El Dr. Manuel Ángel Rodríguez Edeza, nos ofrece una mirada global al respecto:

  • Se conserva una zona franca comercial de más de un billón de dólares de los cuales México depende y dependía en 66 centavos por dólar, que representa más del 48% de su PIB.
  • México gana al no perder. Aunque queda en mayor desventaja que con el acuerdo anterior; las reglas de origen como tal, condicionadas a la rama automotriz, no le afectarán. La condicionante de que entre un 40% o 45% del automóvil debe estar fabricado por trabajadores que ganen al menos 16 dólares la hora, podrían terminar haciendo que lo infrinja de algún modo. Por otro lado, no pudo hacer mejoras sustantivas en el plano agrícola y evitar los Dumpings (competencia desleal), particularmente en granos.
  • Estados Unidos, con ciertas mejoras en los arreglos, como lo quería Trump, particularmente en la rama automotriz y, su potencial y real competencia con China, que sin decirse específicamente, se condiciona en el artículo 32.10, el “informar, si hay la intención de negociar por cualquiera de los socios con un país sin mercado, para lo cual, por cierto, cualquiera de los países contrayentes estaría facultado de rescindir del acuerdo”.
  • Canadá tuvo que ceder más en el mercado de lácteos.

Por otro lado, para el Dr. Rodríguez Edeza, es un tratado que hace hincapié también en temas ambientales y de protección a la propiedad intelectual. Por eso podría decirse que es vanguardista, de algún modo.

Trump presiona al Congreso para que apruebe el T-MEC

El máximo líder político de los Estados Unidos, lo ha dejado claro. Tiene la intención de prescindir del TLCAN lo antes posible, y por ello ha instado al Congreso del país a darle el visto bueno al recién acordado T-MEC. “Ha sido un desastre. Nos causó enormes cantidades de desempleo, pérdidas en empresas y más», dijo Trump, según lo publicó Expansión.mx.

El sector automovilístico, los fabricantes de ropa, los agricultores, todos, han mostrado especial preocupación por las políticas arancelarias. Además, la aplicación de la ya muy conocida frase “Hagamos grande a América de nuevo”, al sector productivo, podría ser más costosa de lo imaginado. Por ejemplo, en lo que respecta a la fabricación de partes de vehículos en estados Unidos, para aquellos que se ensamblan en México.

Aunque los mandatarios de los tres países hayan logrado un acuerdo, aún faltan escalones que subir, y uno de ellos para la Casa Blanca, es la aprobación por parte de un congreso que en las pasadas elecciones obtuvo mayoría demócrata, y cuyas funciones comenzarán a regir a partir de enero; es decir, el partido opositor. Eso explica las prisas de Trump. Mientras que en la Cámara haya mayoría Republicana, aún puede salirse con la suya. Aunque claro, no todos los legisladores de su partido están contentos con lo acordado.

Estar o no estar; ¿podría Estados Unidos quedarse sin acuerdo?

Para salir del TLCAN, se requieren seis meses luego de que se realice la notificación oficial. ¿Y qué pasaría si el presidente decide abandonar formalmente el TLCAN y el Congreso no apoya al nuevo acuerdo? ¿No habría tratado de libre comercio en el “norte”, que incluyera a los Estados Unidos?

¿Cuáles son los riesgos del tratado?

Más allá del tratado en sí mismo, los riesgos están en los contrayentes. Y no, no estamos hablando de Justin Trudeau, el más diplomático de los tres. El Dr. Manuel Ángel Rodríguez Edeza, considera que tanto Trump, como ahora Andrés Manuel López Obrador, son personajes un tanto controversiales, de no muy fácil acceso. Por ello, se dieron dos casos importantes para resaltar.

Trump, por un lado, no quiso ceder en sus imposiciones arancelarias al acero y al aluminio, a pesar de que México cedió en las exigencias del sector automotriz en el acuerdo, según explica Rodríguez Edeza. Asimismo, López Obrador fue enfático en su oportunidad en dejar en claro no firmar nada que afectara a la “Nación” y, de alguna manera, a la parte energética.

Estamos hablando de dos líderes, cuyos gobiernos nacionalistas, han decidido abogar por las personas. Y esto, por un lado y como lo mencionamos anteriormente, puede ser un punto de encuentro, o puede no serlo. Al final, ambos dicen querer lo mejor para sus Estados.

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