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G-20 en Argentina: Crisis política, económica y social, sí. Pero también mejores relaciones bilaterales

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La moneda siempre tiene dos caras. Esa frase evidentemente no acaba de ser inventada, pero es cierta, universal, y podríamos afirmar que también, inequívoca. Además, cae como anillo al dedo para explicar lo que la reunión del G-20 está significando en este preciso momento, para la Argentina liderada por Mauricio Macri. A continuación les hablaremos de lo bueno y lo malo, porque ya saben: todo es cuestión de equilibrio.

El G-20. ¿Cuál es el terreno en el que se desenvuelven los Estados miembros?

Desde el 30 de noviembre y hasta el 01 de diciembre, Buenos Aires recibió a 19 Jefes de Estado y Gobierno, más los líderes de los Estados miembro de la Unión Europea. Es decir, los 20 ‘países’ con las economías más grandes del mundo; esto es nada más y nada menos, que el equivalente al 85% de la producción económica mundial.

En la reunión se trataron temas como flujos de comercio e inversión y otros asuntos de interés globales como el cambio climático. Pero lo más importante de todo, es que intentaron alcanzar un consenso político para enfrentar dichos desafíos. Sí, has leído bien la última palabra.

Es un desafío lograr acuerdos resolutivos cuando, en principio, el texto que se buscaba aprobar tenía observaciones de todos los Estados miembros, y por tanto, la improbabilidad de acuerdo era muy difícil. Y es que, ¿cómo no? En una mesa en la que se sienta a negociar el equipo de Donald Trump de Estados Unidos, el de Angela Merkel de Alemania, Xi Jinping de China, Vladimir Putin de Rusia y Theresa May del Reino Unido; la concordancia es un viaje lleno de obstáculos.

Lo es, porque en esta época de la historia de las relaciones internacionales, la política, aunque no se ha tornado plenamente bipolar como lo era en tiempos de la Unión Soviética, Fidel Castro y John F. Kennedy, tiene cierta tendencia a esa división histórica. Por ejemplo, Estados Unidos, la Unión Europea y Corea, versus Rusia, China y Turquía. Claro, esto obviando algunos Estados con la intención de dejar el ejemplo más evidente.

Relaciones bilaterales a la orden del día

Diez años después de que se celebrase la primera cumbre del Grupo de los 20, Argentina intentó dar su mejor talante diplomático para encontrar puntos de interés común entre los líderes participantes. En ese sentido, las reuniones bilaterales, fueron las que le sumaron éxito al encuentro. Es decir, el trabajo realizado por las Cancillerías para hablar sobre temas pendientes entre diversos países, es el verdadero protagonista de la cumbre.

Argentina, por ejemplo, mejorará sus lazos diplomáticos bilaterales con algunos de los Estados participantes. Firmó acuerdos para la cooperación energética con los Estados Unidos, que, entre otras cosas, fortalecerá la inversión en infraestructura. Todo esto, forma parte del plan impulsado por EEUU llamado “América Crece”, que busca ampliar las oportunidades de comercio.

Asimismo, Macri logró firmar 35 acuerdos con China, referidos a un programa de inversiones, el mejoramiento de las relaciones comerciales, y la posibilidad del desarrollo y expansión del sector construcción, durante los próximos cinco años. En líneas generales, se habla de una inversión de 5.000 millones de dólares para infraestructuras ferrocarriles, obras viales y estructuras para el desarrollo y mejoramiento de diferentes tipos de energía: térmica, solar y eólica.

El país también firmó acuerdos importantes con Japón para la importación y exportación de carne de res; con Rusia en lo que se refiere a cooperación pesquera; Y, en general, logró 18 acuerdos bilaterales. El punto negativo es que no consolidaron la entrada a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo económico.

G-20 ¿Qué temas trataron los líderes mundiales?

La idea era realizar sesiones sobre arquitectura financiera, agricultura sostenible y el futuro del trabajo. En líneas generales y para colocarlo en un tema muy simple, se hablaría de dinero.

Sin embargo, y debido a la creciente polarización de la que hablamos anteriormente, es muy probable que se hayan tocado otros temas que nada tiene que ver con los billetes. Uno de ellos, un escándalo muy sonados en los últimos meses: el asesinato del periodista Jamal Khashoggi, en el consulado de Arabia Saudita de Estambul, que estuvo presente de la mano del príncipe heredero Mohammed bin Salman.

Por otro lado, el día que Donald Trump realizó su viaje oficial a Buenos Aires, su ex abogado Michael Cohen, se declaró culpable ante un tribunal por haber mentido al Congreso sobre su contacto con funcionarios públicos rusos durante la campaña presidencial en la que el líder se enfrentó a Hillary Clinton; según lo informó el Diario.es. Y allí hay mucha tela que cortar a nivel de soberanía y libre determinación de los pueblos.

Con esto lo dejamos claro, se habló de comercio, sí… pero también se tocaron muchos temas incómodos como el Brexit del Reino Unido, la tensión entre Rusia y Ucrania; y, cómo no: la guerra comercial entre EEUU y China. Y eso, es lo más común del mundo en una cumbre de líderes poderosos.

La inestabilidad en Argentina no impidió el éxito de la cumbre

A nivel interno el país se encuentra en una de las crisis más llamativas desde que Macri asumiera la presidencia, tras los 12 años del kirchnerismo.

En Buenos Aires hay descontento social. Eso es algo que no se puede negar y que además evidencian lo acontecimientos que han venido dándose. El New York Times en Español, ha reportado en las últimas semanas, protestas y bloqueos callejeros cotidianos, paro de transporte público e incluso la cancelación de los vuelos de la empresa estatal Aerolíneas Argentinas, debido a una huelga de sus trabajadores.

Todo esto, sin mencionar la recesión que atraviesa el país y el multimillonario préstamo que le otorgó el Fondo Monetario Internacional por 50.000 millones de dólares a un plazo de tres años, según lo ha publicado El País de Uruguay.

Sin embargo, más allá de todo esto y el gran éxito a nivel bilateral, la reunión del G-20 concluyó con la redacción de un documento que reconoce los problemas del sistema comercial global actual. Claro, sin mencionar que China y EEUU son los principales responsables. Pero dicen por ahí que el reconocimiento de un problema es el primer paso para darle solución.

Lo que está por venir para Argentina

La idea de que Argentina fuera el país anfitrión de la cumbre no era mala. Y tal vez, no sea tan negativa del todo, a pesar del panorama. Es decir, por lo general los países tienen problemas internos que significan dolores de cabeza tanto para sus ciudadanos como sus gobernantes, ¿o no? Claro, que los problemas no siempre son iguales.

Para Macri, en principio, era una oportunidad de mostrar el nuevo rostro de la nación más allá de los gobiernos de Cristina Fernández y Néstor Kirchner​. Evidenciar estabilidad y, de cierto modo, prosperidad. En teoría, logró dejar claro que su gobierno está en busca de esas dos proezas, porque alcanzó la firma de importantes acuerdos bilaterales que le ayudarán a lograr el cometido. En la práctica aún hay que esperar.

 

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